Mutus Liber (Libro Mudo)
       Para los bibliófilos amantes de inencontrables, el Mutus Liber (Libro Mudo) supone un reto de difícil consecución. Sin duda, es un tratado sobre el Gran Arte, pero los libros de alquimia no son por sí mismos una rareza. Existen tantos que algunos coleccionistas se han especializado en este selecto "género" literario. ¿Qué hace entonces del Mutus un libro excepcional?

       No todos los practicantes del Arte alquímico merecen la misma consideración. Unos, tratados despectivamente de "sopladores de carbón", son advenedizos llegados a la práctica de la alquimia sin otro interés que el material, es decir: conseguir el oro de los filósofos. No son considerados propiamente alquimistas y, por tanto, denostados entre quienes practican el Arte puro.

       Incluso entre estos últimos se dan dos tipos diferentes y antagónicos: los caritativos, y los partidarios de mantener la práctica en secreto, que integran el grupo mayoritario. Hablamos, hay que advertirlo, de muchos siglos atrás. En nuestros día, los alquimistas son considerados personas excéntricas y poco dignas de atención. Ellos lo agradecen, sin embargo.

       Los tratados de alquimia están escritos, por lo general, por alguno de estos personajes. Los salidos de pluma de sopladores, suelen ser una sarta de fórmulas, pretendidamente mágicas, mezcladas con ingredientes burdos o exóticos: cáscara de huevo, heces, sangre..., dependiendo del acervo cultural de quien lo  escriba, y que no producen otro resultado que la pérdida de tiempo ente el atanor encendido.

       Los libros redactados por los secretistas resultan en todas las ocasiones oscuros, opacos a cualquiera que no sea un adepto con alto grado de conocimiento. Los ingredientes se ocultan bajo denominaciones comunes, y el proceso de creación se disfraza de mitolgía o pseudoreligión, de manera que se vuelven incomprensibles al simple mortal.

       No obstante, existieron, o tal vez aún existan, los alquimistas llamados caritativos, mal comprendidos por sus colegas y que hablaban de forma menos oscura en sus escritos. Aclaraban qué ingredientes se debían utilizar en el curso de la Gran Obra para conseguir la "piedra de los filósofos", aquella cuya menor virtud es la de transmutar los metales impuros en nobles, explicando el proceso a seguir, aunque intercambiando las etapas como forma de ocultación. El Mutus Liber fue confeccionado por un alquimista caritativo. A su valor bibliófilo, o histórico, se le debe añadir el de considerarlo el libro de alquimia que mejor expone el proceso de creación de la piedra filosofal, sin esconder, ni "barajar", las etapas del proceso.

       No es totalmente cierto que se trate de un libro sin caligrafiar, (de ahí su nombre de libro mudo). Entre sus quince páginas grabadas con planchas de cobre,  existe alguna que muestra frases sueltas, y en la primera aparece un prólogo al lector:

"...es el más bello libro que se ha impreso sobre este tema, al decir de los Sabios, y contiene cosas que no han sido dichas jamás por nadie. Lo único que hace falta para conocerlo es ser un verdadero Hijo del Arte"
       
       Se supone que en la actualidad no existen más de una veintena de libros originales, sumados los ejemplares de las tres ediciones distintas que se conocen, y sólo dos ejemplares de la primera edición. Uno, de ellos, procedente del legado de La Faille, se conserva en la Biblioteca Municipal de La Rochelle, Francia. El segundo, un ejemplar de cabecera impreso en vitela, no en papel, lo que hace suponerlo regalo para un personaje importante, se encuentra custodiado en la Bibliotèque Nationale de Francia, en París. Este ejemplar excepcional es para el que Editorial Everest ha conseguido los derechos de reproducción.

       Por tanto, cuando termines de leer la novela, repasa los grabados y toma conciencia de tener en las manos una verdadera joya bibliográfica.

       
       

© Manuel Nonídez, 2006
       ·La obra original vio la luz en La Rochelle (Francia), de manos del impresor protestante PETRUM SAVOVRET (Pedro Savouret), en 1677. Se desconoce el número de ejemplares impresos.

       ·Aparece por segunda vez en 1702, como adenda del primer tomo de la Bibliotheca chemica curiosa, en Ginebra y a expensas del médico y alquimista Manget.

       ·Una tercera edición aparece alrededor de 1725, aunque sin nombre de impresor, ni la localidad, ni siquiera la fecha de publicación. Difiere poco de la edición original, pero los personajes de los grabados han sustituido sus ropas del siglo XVII, por las del siglo posterior.
       
Reseña bibliográfica.

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