(Fragmento)
-Whisky, de malta por favor, y agua con gas.
Desde su lugar en la barra, podía distinguir a la pareja discutiendo en el restaurante. El interlocutor le era desconocido, ella se llamaba Valeria Moliner. Se dijo que, a menos que la mujer tuviera residencia en la localidad y no le gustaran los desplazamientos, su monedero podía pagarse carta de mayor sofisticación que la del restaurante Tornasierra.
Clavó la mirada en sus rodillas y la parte generosa de las piernas a que concedía acceso la falda.
La empresaria no sé, pero la mujer es preciosa.
Tuvo que concederse ese poso realista y reaccionario, ese trago machista que acompañaba al de whisky. Él era así.
-Hermoso paisaje el que se divisa desde aquí, amigo.
Se sobresaltó por encima de lo que le hubiera gustado demostrar. Se encontraba solo con sus reflexiones, al menos eso creía, y alguien se dirigía a él en voz baja pero tan próxima, que su presencia le resultaba incómoda.
-No cobran por mirar -se volvió enfrentando a quien le hablaba. Tras una sonrisa forzada, retomó su postura inicial-: Tu cara no me motiva lo mismo, pero no me lo tengas en cuenta.
La mesa desde donde los guardaespaldas realizaban su labor se encontraba ocupada ahora por uno. Al otro lo tenía al lado.
-Conozco en la sierra un barranco con mejores vistas, pero tiene el inconveniente de que de vez en cuando la gente se cae por él.
-¿Es una amenaza? -fue una exclamación serena, pero el tono no pasó inadvertido a los pocos clientes que les acompañaban en el bar.
La mirada de Valeria Moliner se cruzó un instante con la del periodista a media distancia, para recobrar enseguida su indiferencia inicial.
-A mi jefa le ponen nerviosa los periodistas...
-Me encanta provocar sensaciones en las mujeres.
-¡Escucha! -atajó el otro-. Viene a descansar y mi trabajo es que lo consiga. No rondes por donde esté. Me obligan a advertírtelo, pero me gustaría que no hicieras caso.
-Mierda de oficio el tuyo, hermano; todo el día pegado a la tarta sin poder meterle el dedo... Dile a tu jefa que duerma tranquila, estoy aquí por otra vaina; no llamaré a los paparazzi y menos con la pareja que se ha buscado.
-Recuerda lo que te he dicho porque a mí no se me va a olvidar.
-Gracias a ti siento necesidad urgente de ir al baño; fíjate, yo, que a diario he de tomar reguladores intestinales. Me tienes que dar tu teléfono.